La Endometriosis

martes, 13 de enero de 2015

¿COMO SE TRATA LA ENDOMETRIOSIS?

Prosiguiendo con esta campaña de información sobre la Endometriosis y para que más personas puedan saber de esta enfermedad, buscando por internet encontré este link: http://www.nichd.nih.gov/health/topics/endometri/espanol/informacion/Pages/tratamientos.aspx

Tratamientos para el dolor provocado por la endometriosis
Los tratamientos para el dolor provocado por la endometriosis se dividen en tres categorías generales:
Analgésicos
Los analgésicos pueden ser efectivos si el dolor u otros síntomas son leves. Estos medicamentos pueden ser de venta libre o de venta bajo receta médica (en el caso de los analgésicos más fuertes).
Los analgésicos más comunes son los antiinflamatorios no esteroideos, también conocidos como AINES, y los opiáceos (analgésicos fuertes que interactúan directamente con el sistema nervioso).
Hay escasa evidencia sobre la efectividad de estos medicamentos para aliviar el dolor asociado a la endometriosis. Entender qué medicamentos alivian el dolor asociado a la endometriosis también podría ayudar a entender cómo la endometriosis provoca dolor.1,2
Tratamientos hormonales
Porque los implantes de endometriosis respondan a las hormonas de manera similar al ciclo menstrual, las hormonas también pueden ser efectivas para tratar los síntomas de la endometriosis. Además, nuestra percepción del dolor podría verse alterada por las diferentes hormonas.
La terapia hormonal se utiliza para tratar el dolor asociado a la endometriosis. Las hormonas vienen en forma de píldora, inyección o espray nasal.
Los tratamientos hormonales hacen que los ovarios dejen de producir hormonas, incluido el estrógeno, y suelen evitar la ovulación. Esto podría ayudar a enlentecer el crecimiento y la actividad local tanto del endometrio como de las lesiones endometriales. El tratamiento también evita el crecimiento de nuevas zonas de endometriosis y la formación de cicatrices (adhesiones), pero no hace que las adhesiones existentes desaparezcan.
Los médicos podrían sugerir uno de los tratamientos hormonales descritos abajo para tratar el dolor de la endometriosis3,2,4:
  • Anticonceptivos orales o píldoras anticonceptivas Estos medicamentos ayudan a que los periodos menstruales sean menos abundantes, más regulares y más cortos. Las mujeres que toman anticonceptivos también informan tener menos dolor.5
    • En general, esta terapia contiene dos hormonas, estrógeno y progestina, una hormona similar a la progesterona. Las mujeres que no pueden recibir estrógenos debido a enfermedades cardiovasculares o a un alto riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos pueden utilizar píldoras solo de progestina para reducir el flujo menstrual.
    • En general, las mueres toman la píldora durante 21 días y luego píldoras de azúcar durante 7 días para imitar el ciclo menstrual natural. Algunas mujeres toman píldoras anticonceptivas de forma continua, sin utilizar las píldoras de azúcar que le indican al cuerpo que debe menstruar. Al no tomar las píldoras de azúcar, las píldoras anticonceptivas pueden detener el período menstrual por completo, lo que puede reducir o eliminar el dolor. También existen píldoras anticonceptivas que solo brindan un par de días de píldoras de azúcar cada 3 meses; estas píldoras también ayudar a reducir o eliminar el dolor.
    • En general, en estos casos el dolor se alivia solamente mientras se toman las píldoras, es decir, mientras se suprime la endometriosis. Cuando se detiene el tratamiento, los síntomas de la endometriosis pueden regresar (junto con la capacidad de embarazarse). Muchas mujeres continúan el tratamiento de manera indefinida. En ocasiones, algunas mujeres no tiene dolor durante varios años luego de detener el tratamiento.
    • Estas hormonas provocan algunos efectos secundarios leves como aumento de peso, hinchazón y sangrado entre los períodos (en especial cuando las mujeres comienzan a tomar las píldoras de manera continua).
  • La progesterona y la progestina, administradas en forma de píldora, inyección o a través de un dispositivo intrauterino (DIU), mejoran los síntomas al reducir o eliminar completamente los períodos menstruales de una mujer. También evitan un embarazo.
    • Al tomar una píldora diaria, estas hormonas reducen el flujo menstrual sin hacer que la mucosa uterina crezca. En cuanto la mujer deja de tomar la píldora de progestina, es posible que los síntomas vuelvan y que quede embarazada.
    • Un DIU con progestina, como el Mirena®, puede reducir de manera efectiva el dolor asociado a la endometriosis. Reduce el tamaño de las lesiones y el flujo menstrual (un tercio de las mujeres no tienen períodos luego de un año de uso).6
    • En forma de inyección cada 3 meses, estas hormonas suelen suspender el flujo menstrual. Sin embargo, un tercio de las mujeres tuvieron sangrado varias veces el primer año de uso de la inyección. Durante los episodios de sangrado, la mujer podría tener dolor. Además, el período menstrual podría tardar varios meses en regresar luego de suspender las inyecciones. Cuando regresa la menstruación, se recobra la capacidad de quedar embarazada.
    • Las mujeres que reciben estas hormonas podrían aumentar de peso, sentirse deprimidas o tener sangrado vaginal irregular.
  • Los agonistas de la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH por sus siglas en inglés) detienen la producción de determinadas hormonas para prevenir la ovulación, la menstruación y el crecimiento de endometriosis. Este tratamiento lleva al organismo a un estado "menopáusico".
    • Los agonistas de la GnRH vienen en forma de espray nasal de uso diario o en forma de inyección. La inyección se puede administrar una vez al mes o cada 3 meses.
    • La mayoría de los médicos recomienda utilizar los agonistas de la GnRH un máximo de 6 meses cada vez y dejar pasar varios meses entre los tratamientos, si se repitieran. Si se utilizan durante períodos más largos, podrían aumentar el riesgo de tener problemas cardíacos y pérdida de masa ósea.2 Luego de suspender los agonistas de la GnRH, el organismo sale del estado menopáusico, comienza la menstruación y es posible que la mujer quede embarazada.7
    • Al igual que con todos los tratamientos hormonales, los síntomas regresan luego de dejar de recibir los agonistas de la GnRH.
    • Estos medicamentos también tienen efectos secundarios como calores repentinos, cansancio, dificultad para dormir, dolor de cabeza, depresión, rigidez muscular y articular, pérdida de masa ósea y sequedad vaginal.
  • El Danazol impide la liberación de las hormonas involucradas en el ciclo menstrual. Al tomar este medicamento, las mujeres tendrán períodos menstruales de vez en cuando o dejarán de tenerlos por completo.
    • Los efectos secundarios comunes incluyen oleosidad en la piel, espinillas o acné, aumento de peso, calambres musculares, cansancio, disminución del tamaño de las mamas y dolor en las mamas. Este tratamiento también podría provocar dolor de cabeza, mareos, debilidad, calores repentinos o engrosamiento de la voz. Los efectos secundarios del Danazol son más graves que los de otros tratamientos hormonales.2
    • El Danazol pude dañar a un feto en desarrollo. Por lo tanto, es importante evitar un embarazo mientras se esté tomando el medicamento. No se recomienda utilizar métodos anticonceptivos hormonales mientras se tome el Danazol. En cambio, los médicos recomiendan utilizar métodos de barrera como condones o un diafragma.
Los investigadores están explorando el uso de otras hormonas para tratar la endometriosis y el dolor asociado. Un ejemplo es la gestrinona, que se ha utilizado en Europa pero todavía no se encuentra disponible en los Estados Unidos. También se están estudiando medicamentos que disminuyen la cantidad de estrógeno en el organismo, llamados inhibidores de la aromatasa. Algunas investigaciones muestran que estos medicamentos pueden ser efectivos para reducir el dolor de la endometriosis, pero en los Estados Unidos todavía se consideran experimentales. No han sido aprobados por la Administración de Medicamentos y Alimentos para el tratamiento de la endometriosis.8
Tratamientos quirúrgicos
Las investigaciones muestran que algunos tratamientos quirúrgicos pueden aliviar de manera significativa el dolor de la endometriosis,2 si bien a corto plazo, por lo que algunos médicos podrían recomendar la cirugía para los casos de dolor muy fuerte. Durante la operación, el médico puede localizar las zonas de endometriosis y examinar el tamaño y el grado de crecimiento de los implantes y también extirparlos.
Es importante entender qué se planea hacer durante la cirugía, ya que algunos procedimientos son irreversibles y otros pueden afectar la fertilidad de la mujer. Por lo tanto, la mujer debe analizar con el médico todas las opciones de tratamiento disponibles antes de tomar decisiones definitivas.
Los médicos podrían sugerir uno de los procedimientos quirúrgicos descritos abajo para tratar el dolor de la endometriosis.1,2,3
  • Laparoscopía. El cirujano utiliza un instrumento para inflar levemente el abdomen con un gas inocuo y luego inserta a través de un pequeño corte en el abdomen un pequeño instrumento con una luz, llamado laparoscopio, que le permite ver los crecimientos en el interior.
    • Para extirpar la endometriosis, el cirujano realiza al menos dos pequeños cortes más en el abdomen e inserta láseres u otros instrumentos quirúrgicos para:
      • Extirpar las lesiones, en un proceso llamado escisión.
      • Destruir las lesiones con calor intenso y sellar los vasos sanguíneos sin puntos, en un proceso llamado cauterización o vaporización.
    • Algunos cirujanos podrían aprovechar a retirar el tejido cicatricial, ya que podría contribuir al dolor asociado a la endometriosis.
    • El objetivo es tratar la endometriosis sin dañar los tejidos sanos de alrededor.
    • Si bien en el corto plazo la mayoría de las mujeres tienen menos dolor luego de la cirugía, el dolor con frecuencia vuelve a aparecer.2 La escisión de lesiones profundas parecería estar asociada al alivio del dolor a largo plazo.
    • Hay evidencia que indica que la cirugía es más efectiva para tratar el dolor en mujeres con endometriosis moderada que en mujeres con endometriosis mínima. Esto se debe a que las mujeres con endometriosis mínima podrían sufrir cambios en la percepción del dolor que persiste luego de extirpar las lesiones.1,2
  • Laparotomía. En esta cirugía abdominal mayor, el cirujano puede extirpar los implantes de endometriosis. A veces, las lesiones son tan pequeñas que no se pueden ver en una laparotomía.
    • Durante este procedimiento, el cirujano también podría extirpar el útero. La remoción del útero se llama histerectomía.
    • Si también hay endometriosis en los ovarios o si el daño es grave, el cirujano podría extirpar los ovarios y las trompas de Falopio junto con el útero. Este proceso se llama histerectomía total y salpingooforectomía bilateral (es decir, "en los dos lados").
    • De ser posible, el médico tratará de conservar los ovarios, ya que tienen un rol importante en la salud en general de la mujer.
    • Los médicos solo recomiendan la cirugía mayor como último recurso para el tratamiento de la endometriosis.
    • Realizarse una histerectomía o una salpingooforectomía no garantiza que las lesiones no regresen o que el dolor desaparezca. Los síntomas y las lesiones de la endometriosis podrían regresar en hasta un 15% de las mujeres sometidas a una histerectomía total con salpingooforectomía bilateral.2
  • Cirugía para cortar los nervios pélvicos. Si el dolor se encuentra en la zona central del abdomen, los médicos podrían recomendar cortar los nervios de la pelvis para aliviar el dolor. Esto se puede realizar tanto durante la laparoscopía como durante la laparotomía.2
    • Para cortar los diferentes nervios en la pelvis se utilizan dos procedimientos.
      • Neurectomía presacra. Este procedimiento corta los nervios conectados al útero. Las investigaciones muestran que este procedimiento puede ser útil para aliviar el dolor en la zona central del abdomen.6,8
      • Ablación nerviosa uterina por laparoscopía. Este procedimiento implica cortar los nervios en los ligamentos que sujetan el útero. Sin embargo, algunos estudios han mostrado que este procedimiento no alivia el dolor más que la laparoscopía sola. Por este motivo, en general no se recomienda para el tratamiento del dolor asociado a la endometriosis.2,6,8
  • El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG por sus siglas en inglés) informa que en varios ensayos clínicos se observó que estos procedimientos no eran efectivos para aliviar el dolor de la endometriosis. Estos procedimientos no se incluyen en las recomendaciones actuales del ACOG para el manejo de la endometriosis.2
En algunos casos se usa la terapia hormonal antes o después de la cirugía para reducir el dolor y/o continuar el tratamiento. La evidencia actual apoya el uso de un dispositivo intrauterino (DIU) con progestina después de la cirugía para reducir el dolor.6 Actualmente, el único dispositivo con estas características aprobado por la FDA es el Mirena®.
Tratamientos para la infertilidad relacionada con la endometriosis
En la mayoría de los casos, los médicos recomendarán la laparoscopía para extirpar o vaporizar los crecimientos como modo de mejorar la fertilidad en mujeres con endometriosis leve o mínima.6 Si bien hay estudios que muestran un aumento en la tasa de embarazos luego de este tipo de cirugía, no es clara la tasa de éxito.
Si no se produjera un embarazo luego del tratamiento laparoscópico, la mejor opción para aumentar la fertilidad podría ser la fertilización in vitro (IVF por sus siglas en inglés). Cualquier otra terapia hormonal que suela usarse para tratar el dolor asociado a la endometriosis solo suprimirá la ovulación y retrasará el embarazo. Realizar otra laparoscopía no es el enfoque preferido para mejorar la fertilidad, a menos que el dolor impida realizar una IVF. Las cirugías múltiples, en especial las que extirpan quistes de los ovarios, pueden reducir la función de los ovarios y entorpecer el éxito de la IVF.6
La IVF permite combinar esperma y óvulos en un laboratorio para crear un embrión. Luego, los embriones resultantes se colocan en el útero de la mujer. La IVF es un tipo de tecnología de reproducción asistida que podría ser una opción para mujeres y familias afectadas por la infertilidad asociada a la endometriosis.
En general, el proceso de IVF tiene dos pasos. En primer lugar, la mujer recibe hormonas para provocar una "superovulación", que hace que su organismo produzca muchos óvulos al mismo tiempo. Una vez que los óvulos maduran, se recolectan con una sonda guiada por ultrasonido que se inserta en la vagina. Luego, se colocan los óvulos recolectados en platos especiales para fertilizarlos con el esperma. Posteriormente, las células fertilizadas se colocan en una incubadora, una máquina que mantiene las células a una temperatura cálida y les permite transformarse en embriones. Luego de 3 a 5 días, los embriones se transfieren al útero de la mujer. Se necesitan aproximadamente 2 semanas para saber si el proceso tuvo éxito.
Si bien el uso de hormonas en la IVF logra tratar la infertilidad relacionada con la endometriosis de manera exitosa, otros tipos de terapia hormonal no tienen el mismo éxito. Por ejemplo, la ACOG no recomienda el uso de píldoras anticonceptivas o agonistas de la GnRH para tratar la infertilidad relacionada con la endometriosis. El uso de estas hormonas podría evitar la ovulación y retrasar el embarazo.2,9
Además, las hormonas utilizadas durante la IVF no curan las lesiones de la endometriosis, lo que significa que el dolor podría volver a aparecer luego del embarazo y que no todas las mujeres con endometriosis pueden embarazarse mediante IVF. Los investigadores continúan buscando tratamientos hormonales para la infertilidad causada por la endometriosis.


Andres.

domingo, 11 de enero de 2015

LA BATALLA PERDIDA DE MARILYN MONROE CONTRA LA ENDOMETRIOSIS

Este artículo me padeció interesante por lo que lo copie de este link: http://www.viveplena.com/index.php?option=com_content&view=article&id=92:la-batalla-perdida-de-marilyn-monroe-contra-la-endometriosis&catid=8:seccvoces&Itemid=12

¿Es obsoleta la menstruación?

Al considerar la batalla de Marilyn Monroe contra la endometriosis, es importante recordar que hasta 1960, el recurso más novedoso para controlar los casos severos era remover los ovarios con la finalidad de eliminar la estimulación periódica del tejido endometrial. Ms. Monroe se negó a someterse a la entonces utilizada cirugía para remover sus ovarios, principalmente porque quería desesperadamente convertirse en madre.

Ella toleró pacientemente el severo dolor mensual gracias al consumo cada vez mayor de narcóticos, lo que finalmente la condujo a la muerte por una sobredosis.

De acuerdo a los acontecimientos biográficos publicados de su vida y a pesar de su imagen como el gran símbolo sexual elaborado por los publicistas de Hollywood, la sexualidad personal de la actriz le proveía poca satisfacción o gratificación. La dolorosa dispaurenia característica de la endometriosis severa la hicieron resistente, tensa y aprensiva hacia el acto sexual. Según sus biógrafos, Marilyn Monroe expresaba a sus amigos más cercanos su insatisfacción hacia el sexo.

A la edad de 20 años, y con un matrimonio de cuatro, Ms. Monroe se quejaba de terribles cólicos menstruales que complicaron su carrera como modelo, haciéndosele difícil estar parada por largos períodos en las sesiones fotográficas. Este síntoma, junto con la dismenorrea y la dispareunia que la afligían, revela que comenzó a sufrir de endometriosis avanzada a edad muy temprana. En 1952 en Hollywood, mientras filmaba la película Monkey Business junto a Carey Grant, Marilyn Monroe tuvo dolores abdominales tan severos que provocaron el paro de la filmación. El Dr. Elliot Corday diagnosticó apendicitis, pero ella persuadió al doctor para que retrasara la cirugía, por lo que fue hospitalizada por algunos días y recibió antibióticos como tratamiento.

Después de una semana, Ms. Monroe regresó a trabajar sin     haber padecido ninguna cirugía. El dolor, atribuido    públicamente a una apendicitis, fue probablemente causado por la endometriosis. Después de algunas semanas de sufrimiento, el publicista de Marilyn anunció que estaba sometiéndose a una apendectomía, planeada para fines de abril.
Aún así, el Dr. Marcus Rabwin, cirujano general, trajo a un ginecólogo, el Dr. Leon Krohn, para asistirlo en la cirugía –una buena clave de que sería más que una simple apendectomía la que se llevaría a cabo-. En esos días, una “apendectomía” era considerada, por los creadores de imagen de Hollywood, como más aceptable para una estrella joven que una cirugía relacionada con “la condición de la mujer”.

Después de la primera cirugía, el ginecólogo, Dr. Krohn, asumió el control del tratamiento de los problemas menstruales crónicos de la enigmática actriz. El 7 de noviembre de 1954, Ms. Monroe tuvo su segunda cirugía abdominal en el Cedars of Lebanon Hospital. Esta cirugía fue descrita por el ginecólogo Krohn como “una corrección de un desorden de la mujer que la había molestado por años”. Clarificando, explicó que se estaba refiriendo a una operación para tratarla de “endometriosis crónica”. Esto confirmó que cuando había asistido en la apendectomía dos años antes, la presencia de endometriosis ya había sido confirmada por él.

Marilyn Monroe y Arthur Miller se casaron en junio de 1956. Ella quería tener un hijo, pero su endometriosis fue probablemente la principal razón por la que no pudo concebir, aunque también había otras posibles razones de su infertilidad. 

El uso continúo de una gran cantidad de analgésicos e hipnóticos, principalmente barbitúricos, tomados para disminuir su dolor, probablemente interfirieron con su ovulación. Su ginecólogo, Leon Krohn, proveía a Marilyn de estas drogas prescritas sin las cuales ella no hubiera podido dormir. El hecho de que el Dr. Krohn estuviera siempre en el set mientras Marilyn estaba filmando, muestra cuán dependiente se había vuelto la actriz de estas drogas poderosas.

En julio de 1957, Monroe se sintió feliz al saber que estaba embarazada. Parecía que había logrado vencer su endometriosis, pero sus efectos físicos continuaron siendo un obstáculo enorme para su felicidad. En pocos días fue trasladada al Doctors Hospital en Nueva York, donde fue diagnosticado un embarazo ectópico como resultado de la endometriosis en las trompas de Falopio. Fue operada inmediatamente y ese día no sólo perdió su tan deseado embarazo, sino también la trompa de Falopio en donde la implantación ectópica había tenido lugar.

El año siguiente, Marilyn Monroe se embarazó otra vez. Tristemente, tuvo un aborto antes de cumplir tres meses de embarazo. Marilyn se culpó así misma debido a los barbitúricos que había estado tomando y entró en un período de depresión. Los sedantes que había estado ingiriendo desde 1953 posiblemente contribuyeron a su depresión.

En junio 25 de 1958, Ms. Monroe fue hospitalizada en el Lenox Hill Hospital en Nueva York para una cuarta intervención quirúrgica. La operación fue para remover los endometriomas que le estaban causando sus “períodos menstruales anormalmente dolorosos, severo sangrado e infertilidad”. En el verano de 1960, cuando Marilyn Monroe estaba filmando “The Misfits” con Clark Gable, estaba en constante agonía y con dolor abdominal, lo que le dificultaba comer.

Antes de comenzar cada escena se ponía tan enferma que necesitaba atención médica. Con toda esta problemática afectándola, buscó a alguien que le pudiera dar apoyo psicológico y moral. Fue así que comenzó su relación con el psicoanalista de Los Ángeles, el Dr. Ralph Greeson, a quien ella se apegó mucho y quien estaría con la estrella hasta el último día de su vida.


El Dr. Greeson le recomendó a su colega, Dr. Hyman Engelberg, para que se hiciera cargo de los problemas físicos de su paciente, y desde entonces, el par de médicos trabajaron para liberar a Marilyn del peso de sus problemas físicos y mentales. Engelberg fue responsable de la prescripción continua de los hipnóticos que Marilyn requería para poder dormir. Atormentada por su dolor persistente en el lado derecho de su abdomen y los severos ataques de indigestión –ambos probablemente consecuencias de su endometriosis- no es sorprendente que Marilyn se volviera dependiente de los barbitúricos. Sin ellos su sufrimiento físico y mental se hubiera vuelto insoportable.

Marilyn Monroe y Arthur Miller anunciaron su divorcio en 1960. En mayo de 1961, fue hospitalizada por León Krohn en el Hospital Cedars of Lebanon para una quinta cirugía, esta vez para remover tejido dañado por la endometriosis. 

Tenía 35 años. Un mes después, Marilyn fue operada una vez más. Se argumentó que era una colecistectomía (extracción de la vesícula), debido a las piedras alojadas en la vesícula, pero lo que se ve en los reportes médicos se asemeja a que el cirujano decidió tomar ventaja a la endometriosis y se dio la oportunidad de continuar con los esfuerzos quirúrgicos para remover tejido endometrial de sus órganos abdominales y pélvicos, un esfuerzo que se había prolongado por ocho años y seis cirugías. De acuerdo a los amigos, Marilyn tenía toda una farmacia de medicamentos prescritos en casa. Los tranquilizantes como el Valium y el Librium que estaban en el mercado en esa época, fueron añadidos a los analgésicos, los sedantes y los hipnóticos que la actriz utilizaba diariamente para deshacerse del dolor causado por la endometriosis y su incapacidad para dormir por las noches.

Sus problemas de salud le causaron el abandono del trabajo en los estudios de cine en numerosas ocasiones o la necesidad de cancelar de último minuto una filmación programada. Finalmente, esto provocó su despido de los Estudios Fox.

La vida dio un giro favorable para Marilyn en 1962, ya que ella y Joe DiMaggio - esposo de un matrimonio previo- anunciaron planes para volverse a casar, poniendo el 8 de agosto como fecha para la ceremonia. El evento fue preparado felizmente por ambos y sus fanáticos. Ella también había sido re-contratada por los estudios con un incremento salarial. Mientras se preparaba para la boda, Ms. Monroe continuó sufriendo de dolor pélvico, lo que la atormentaba sin descanso. 

El 21 de Julio fue hospitalizada para otra cirugía, la séptima, con la finalidad de remover tejido hemorrágico causado por la endometriosis.

En casa, de regreso del hospital el primero de Agosto, Marilyn telefoneó a Leon Krohn, que la había tratado de su endometriosis desde su primera cirugía en 1952 y lo invitó a cenar a su casa. Pero más tarde, durante el día, llamó para cancelar la cena, prometiéndole que lo telefonearía en pocos días. Marilyn se levantó temprano y de buen humor el viernes 3 de agosto, visitó la oficina de su psicoanalista, Dr. Greeson, compró cosas para la recepción de su boda y regresó a su casa para encontrarse con el Dr. Hyman Engelberg.

El le inyectó un analgésico y le dio una receta de 20 cápsulas de Nembutal para usarse con el Hidrato de Cloral. El 4 de agosto Marilyn se quedó en casa, desempacando cosas que había ordenado para la boda. En la tarde, recibió una visita del Dr. Greeson, quien la dejó a las 9 pm. Marilyn estuvo platicando por teléfono con varios amigos durante el resto de la noche. Cuando no pudo contestar una llamada, el que la había llamado se alarmó y le avisó a su abogado Milton Rudin. Fue el Dr. Greeson quien acompañado de Rudin, encontró a la actriz muerta a media noche.
La alta cantidad de sodio pentobarbital (Nembutal) encontrado en su hígado fue prácticamente dos veces mayor que el nivel de la sangre, y la concentración del Hidrato de Cloral en su sangre fue mayor que la de Nembutal. No había señales de ningún tipo de narcóticos ni en su estómago ni el duodeno, pero el colon estaba congestionado y tenía un color púrpura, lo que sugiere la administración rectal de Hidrato de Cloral y Barbitúricos. Es probable que la muerte de Marilyn Monroe, causada por una sobredosis de narcóticos prescritos, haya sido accidental. Uno no puede evadir la siguiente conclusión: su endometriosis fue un factor determinante en su dependencia a las drogas, lo que hizo su muerte accidental predecible.


Los anticonceptivos orales aparecieron en 1960 y podían haber sido usados para suprimir sus menstruaciones como tratamiento para la endometriosis, pero no hay registro de que esto se haya intentado para Ms. Monroe. De hecho, hubiera sido muy inusual para los médicos tratarla prescribiéndole la píldora para este propósito porque para entonces no se habían realizado estudios sobre el uso de los anticonceptivos orales para tratar la endometriosis. Y por supuesto, era un período de su vida en donde ella deseaba tener un bebé. También se creía, en esos primeros años de la píldora, que su uso podía hacer decrecer la fertilidad.


No fue la endometriosis la que se llevó la vida de Marilyn Monroe, pero fue la endometriosis la que contribuyó sustancialmente a su enorme sufrimiento físico y mental (que la condujo a su dependencia a los analgésicos), lo que finalmente la mató.

Andres

PODRIAS TENER ENDOMETRIOSIS


sigo con la informacion de esta enfermedad de la endometriosis y me encontre con este ARTÍCULO que lo copie de este link:
http://www.paula.cl/reportaje/podrias-tener-endometriosis/


ESCUCHA A TU CUERPO

10 por ciento de las mujeres en edad fértil tiene endometriosis, una de las principales causas de infertilidad femenina, pero se demoran en descubrirlo porque no atiende a su principal síntoma: el dolor menstrual. Aquí, lo que hay que saber sobre esta enfermedad en la que el endometrio se expande como una enredadera sin control.

Por Constanza Díaz / Ilustración: Marcelo Pérez / Fotografía: Sebastián Utreras / Producción: Álvaro Renner.
Paula 1112. Sábado 5 de enero de 2013.
Angie López (32) quiere ser mamá y no puede. Con dos intentos de fertilización in vitro (FIV) fallidos, ahora se está preparando para el tercero, pero al parecer, este tampoco está resultando como ella quisiera. “Mis óvulos no maduraron bien, no pudimos llegar ni siquiera a la aspiración de ellos. No tuve folículos suficientes. Ahora tenemos que ver de dónde sacar el dinero para financiar otro tratamiento. Acabamos de gastar un millón de pesos en un tratamiento que no sirvió para nada”, explica Angie, que trabaja como vendedora de una tienda en un mall.
Los problemas para embarazarse de Angie tienen una causa: ella tiene endometriosis, al igual que 10 por ciento de las chilenas en edad fértil. Esta afección se produce cuando el endometrio se adhiere a áreas del cuerpo que no corresponden: el ovario, la vejiga, el recto, el intestino, en la misma superficie uterina o en la superficie peritoneal. Existen, incluso, algunos casos que se han reportado de tejido endometrial implantado en los pulmones y el cerebro. Sin embargo, estos últimos son muy poco usuales. Es una enfermedad que no mata, pero puede causar infertilidad: debido al crecimiento anormal del endometrio se altera la anatomía de la mujer y causa un fenómeno inmune inflamatorio importante que afecta el proceso reproductivo desde la ovulación hasta la implantación.
A Angie López nunca se le había cruzado por la mente la palabra infertilidad. Por eso, cuando el doctor le comunicó tan lapidario diagnóstico, no podía parar de llorar. “Mi primera regla me llegó a los 14 años. Nunca tuve una molestia y hacía mi vida completamente normal. Cuando cumplí 23, esto cambió y comencé a sentir fuertes dolores menstruales que iban en aumento mes a mes. Sin embargo, jamás lo relacioné con alguna enfermedad. Sabía que el período dolía, y mucho, tenía varias amigas que les pasaba lo mismo, por lo que pensé que era normal”, reflexiona en su casa en Peñalolén.
Haciendo caso omiso a las señales que su cuerpo le estaba enviando, se limitó a tomar analgésicos que poco y nada la ayudaban. Fue recién, a los 25, que consultó a un doctor. “De un día para otro me aparecíó una especie de lunar en el ombligo. Algo así como un lunar de carne. No le di importancia. Sin embargo, con el tiempo, este lunar me comenzó a sangrar cada vez que me llegaba mi período. Fui al dermatólogo para averiguar qué era lo que tenía”. El profesional extirpó el lunar y lo envío a biopsia. A la semana siguiente la llamaron para darle el resultado: un pedazo de endometrio se había salido por su ombligo (lo que es bastante atípico) y cada vez que le llegaba la regla, este sangraba. Angie tenía endometriosis.
La indicación del ginecólogo fue clara: debía operarse lo antes posible para eliminar los focos de la enfermedad, que en su caso era muy agresiva y severa. La endometriosis puede presentarse
en distintos grados. Cuando es leve las mujeres muchas veces ni se enteran que tienen la enfermedad porque no tienen síntomas y su capacidad reproductiva no se ve comprometida; en esos casos, 60 por ciento logra un embarazo en forma natural. Pero en los casos más severos, como el de Angie, la fertilidad se ve comprometida porque la anatomía está alterada y el fenómeno inmune inflamatorio afecta el sistema reproductivo. Es necesario eliminar esos factores para eliminar la enfermedad y que la mujer tenga posibilidades de lograr un embarazo. En esos casos la indicación es practicar una cirugía laparoscópica que consiste en introducir por el ombligo un instrumento óptico que permite explorar la cavidad pélvica y que va quemando y cicatrizando las adherencias.
“Cuando desperté de la anestesia, el cirujano me dijo que no iba a poder ser nunca mamá. Quedé anímicamente destruida, pero apenas me sentí mejor, acudí a un especialista en fertilidad. Yo me había ido a vivir recién con mi pareja y queríamos tener hijos. No podía aceptar que me dijeran que no sería mamá nunca y quedarme de brazos cruzados”, señala Angie. El especialista en infertilidad le dijo que con un tratamiento de fertilización in vitro existía alrededor de 40% de posibilidades de quedar embarazada. Fue así que se hizo su primer in vitro.
Muchas mujeres se enteran que tienen endometriosis cuando comienzan a buscar un hijo que no llega. El mensaje de los médicos es preocuparse antes, porque la endometriosis causa infertilidad.
Si bien menos de 10 por ciento de las mujeres que se operan de endometriosis presentan la enfermedad en el transcurso de los dos años siguientes, Angie está dentro de ese porcentaje. La enfermedad reapareció al poco tiempo. De hecho, desde que recibió el diagnótico, ha tenido que operarse cinco veces en siete años, pues las adherencias que causa la endometriosis en los órganos internos debe estar erradicada para que el tratamiento de fertilidad tenga posibilidad de éxito. “Cada vez que he estado a las puertas de hacerme una fecundación in vitro, me han tenido que meter a pabellón nuevamente”, resume Angie. La última vez fue en mayo pasado, poco antes de la última fertilización in vitro. Desde entonces el médico la ha tenido sin regla para mantener la endometriosis a raya y que no vuelva a aparecer; porque al evitar la menstruación, no hay posibilidad de que el endometrio se desprenda y se implante en otros lugares.
Angie no se da por vencida: apenas tenga los medios, hará un nuevo intento de fertilización asistida. “No quiero que la endometriosis me la gane. Quiero torcerle la mano para poder tener un hijo”, dice.


ALERTA: REGLAS DOLOROSAS

La endometriosis es una enfermedad que se suele descubrir tarde porque las mujeres pasan por alto su principal síntoma: el dolor menstrual. “No le dan importancia”, señala el doctor Reinaldo González Ramos, ginecólogo especialista en infertilidad del Instituto de Investigación Materno Infantil de la Universidad de Chile, IDIMI y creador del sitio web www.profertilidad. cl. “Pero, además, porque muchos ginecólogos creen que el periodo menstrual doloroso es normal y dejan a las pacientes con un analgésico. Hay que cambiar la concepción de que los dolores menstruales son normales. Si a una paciente no se le pasan las molestias con medicamentos, debe consultar inmediatamente a un especialista. La regla no duele, no es normal que duela. Eso es una creencia totalmente errónea tanto de las mujeres como de algunos doctores”, advierte, pues 60 por ciento de las mujeres con dolor menstrual severo y que no responde a medicamentos, tiene endometriosis.
El especialista explica que, durante la menstruación, el tejido endometrial se elimina a través de la vagina o se puede devolver a través de las trompas de falopio y llegar a la cavidad pélvica. Muchas mujeres tienen este reflujo endometrial durante la regla pero no todas llegan a desarrollar endometriosis. Las mujeres que padecen de esta afección no logran tener una buena capacidad de limpieza de ese tejido debido a que su sistema inmune está deprimido, o bien su endometrio tiene mayor capacidad de implantarse en localizaciones fuera de su lugar. “Las lesiones se implantan como pequeños lunares, estas pueden sangrar y generar adherencias dentro de la pelvis. En los ovarios se pueden formar quistes endometriales, o nódulos en el recto y la vagina. Todas estas lesiones provocan dismenorrea, es decir, dolor durante la regla”.
El doctor Guillermo Durruty, ginecólogo especialista en infertilidad de la Universidad Católica, explica que lo más importante para detectar una endometriosis es hacerle caso al dolor menstrual. “Hay mujeres que sienten tanta molestia durante la regla que toman pastillas para no evacuar el intestino porque simplemente no aguantan el dolor cuando van al baño ya que las células endometriales han comprometido el espacio que hay entre el recto y la vagina causando inflamación y nódulos dolorosos. También sienten molestias cuando tienen relaciones sexuales debido a la inflamación en la pelvis”.
Cuando existe sospecha, el médico practica un tacto vaginal o rectal durante el período menstrual. También puede solicitar una ecografía para detectar quistes endometriales o una resonancia magnética. Sin embargo, hay casos de endometriosis imposibles de detectar con estos recursos. Solo se puede pesquizar mediante una laparoscopia, el método más certero.
“El propósito de los médicos hoy en día debe ser evitar que crezca la enfermedad. Llegar a gente joven. La cirugía, por otro lado, es difícil, tiene que ser practicada por médicos con experiencia pues hay un grupo importante de mujeres que no queda bien operada: quedan parcialmente aliviadas de sus síntomas pero a los seis meses están de vuelta con dolores y enfermedad. La endometriosis es un mal que se subestima. Si el profesional no es especialista en este tipo de cirugías, lo mejor es que la derive y la deje bajo tratamiento para el dolor con antiinflamatorios y analgésicos o bien, con anticonceptivos para suspender la regla si es que no quiere embarazarse todavía. Como recomendación, es importante que las mujeres pregunten los antecedentes del médico tratante y se pongan en manos de un especialista, no de cualquiera”, señala el doctor Durruty.
LA INFLUENCIA DEL PLÁSTICO

La postergación de la maternidad es, según el doctor Emilio Fernández, la principal causa del desarrollo de la endometriosis. Fernández, –ginecólogo especialista en infertilidad de la  Clínica Las Condes, ex miembro del directorio de la Sociedad Americana de Laparascopia Ginecológica y pionero en cirugía endoscópica en Chile practicándola hace más de 20 años–, explica que antiguamente las mujeres se casaban y embarazaban muy jóvenes pasando así la mayor parte de su vida fértil teniendo hijos y amamantándolos. “Dado que estaban mucho tiempo sin menstruar, no tenían opción a que el endometrio llegara a las zonas donde se implanta de forma alterada. Hoy en día, la mayoría de las mujeres tienen hijos entre los 30 y 35 años. Esto significa que se exponen a más ciclos de reglas lo cual va aumentando las posibilidades de producir este flujo retrógrado de la menstruación que provoca la endometriosis”, señala.
Hay otras causas relacionadas, como el factor genético. “Hay familias donde dos o más hermanas tienen endometriosis, son grupos de genes que se manifiestan de forma inadecuada. Cada día vemos casos más agresivos”, describe el doctor Fernández.
El dolor menstrual es el principal síntoma de endometriosis: “Si a una paciente no se le pasan las molestias con medicamentos, debe consultar inmediatamente”, advierte el doctor Reinaldo González Ramos.
Por otro lado, se ha comprobado que, junto con el estrés, hay factores ambientales que están incidiendo en el aumento de la enfermedad, como el contacto con las dioxinas, compuestos químicos altamente tóxicos que están en el medio ambiente y se generan por la liberación de desechos industriales, quema de materiales hospitalarios, erupciones volcánicas, incendios forestales y, sobre todo, por la presencia del plástico en los alimentos que consumimos. El plástico es un elemento muy contaminante que, al exponerse a cambios de temperatura, ya sea frío o calor, libera estas dioxinas que nuestro organismo ingiere. Las dioxinas son capaces de aumentar el riesgo de endometriosis en una mujer y alterar su sistema reproductivo como también sus defensas, porque debilitan el sistema inmunológico. “En países donde se ha luchado por eliminar el plástico, como es el caso de Bélgica, se ha visto que han descendido sorprendentemente las cifras de endometriosis. Las dioxinas se traspasan a través de la cadena alimenticia en los alimentos que consumimos, ya sea carne, huevos o leche, pues son los animales los que las ingieren a través de lo que comen y el agua que beben, la cual viene contaminada. Es muy importante crear conciencia nacional sobre la peligrosidad del uso del plástico tanto para el medio ambiente como para las personas pues la contaminación va en aumento y así también las enfermedades que genera y la endometriosis es una de ellas”, agrega el médico.
NO RENUNCIAR A LA MATERNIDAD

A Alejandra Quilaleo (33) le llegó su primera regla a los nueve años. Nunca presentó dolor ni molestias. Todo fue normal hasta los 18 años, que comenzó a sentir fuertes dolores durante su período menstrual. “Fui de médico en médico buscando una respuesta. El dolor a veces era tan invalidante que me dejaba en cama sin poder moverme. No se quitaba con nada. También comencé a sangrar entre períodos. Pequeñas gotitas de sangre que me asustaban mucho. Los médicos que consultaba me decían que era normal y me daban una receta de analgésicos. Pasé cuatro años peregrinando por las consultas de los doctores hasta que di con uno que me nombró la palabra endometriosis y me dio un tratamiento con calmantes para el dolor. También me dijo que si en seis meses no mejoraban los síntomas, me haría una laparoscopia para confirmar lo que él ya sospechaba”.
Alejandra se sometió a su primera cirugía laparoscópica en el año 2005. El diagnóstico se confirmó. El tejido endometrial se había expandido al colon e intestinos. Por eso los dolores tan

intensos se prolongaban durante todo el mes, sobre todo al orinar y tener relaciones sexuales. “Después de esa cirugía me dejaron con inyecciones para suspenderme la regla durante seis meses. Busqué un especialista en fertilidad. Para mí la maternidad era un tema. Con mi marido queríamos hijos. Justo antes de hacerme la primera ronda de inseminación intrauterina, me descubrieron un quiste endometriósico y tuvieron que operarme nuevamente. Fue una época de mucha angustia y estrés”. En total le hicieron 3 inseminaciones y ninguna resultó. Alejandra dejó pasar el tiempo y finalmente se embrazó sola. Sin embargo, a las seis semanas tuvo una pérdida. “Me encerré en mi casa. Mis amigas tenían guagua pero yo no quería ir a conocerlas. No iba ni siquiera a los baby showers. Me sentía frustrada”, recuerda.


En mayo Alejandra se realizó su primera FIV pero no resultó. El segundo intento lo hizo poco después. “Me transfirieron dos embriones. Me dijeron que guardara tres días de reposo, pero yo

me quedé dos semanas en cama. Cuando me llamó mi doctor y me dijo que estaba embarazada, no lo podía creer. Lloré de felicidad”. Alejandra está embarazada de mellizos que nacerán a principios de enero.


Andres